Dedicar tu vida a Dios o rendirse a las circustancias

gr_escorialAmbos son lo mismo.

La Divinidad está presente, como te dicen todas las escrituras, está más cerca de lo que crees. Está más cerca de ti que tu propio aliento, está ahí. Ábrete y déjala fluir. Enseñar y servir son dos de los caminos que aceleran la apertura, y cuando la sangre corre y el corazón se acelera, el amor se vierte en nosotros y a través de nosotros. Recuerda: cuando riegas el jardín, antes de llegar el agua a la tierra, limpia primero la manguera. Cuando enseñamos o servimos con pureza, la energía divina fluye en nosotros antes de llegar al alumno.

Cuando dedicas la vida a una causa que se adapta a un plan no ideado por ti, sino por un poder superior a ti, entonces puedes decir con seguridad: “Tengo fe en ese Poder y cumpliré la misión que tengo que cumplir”.

Cuando sirves a la humanidad, lo que sucede es que te sirves a ti mismo. Este servicio, o deseo de servir que existe en tu interior, no está siendo objetivizado para ganancia personal o para adular al ego.

Todo servicio realizado con humildad total volverá a ti multiplicado por diez, porque hay sinceridad en el propósito.

 

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