Más allá de la ley de los opuestos

1024px-Yin_yang.svgDebemos ir más allá de la ley de los opuestos o dualidad… placer y dolor, dulce y amargo. Cuando comenzamos a ir más allá de esas leyes de los opuestos, encontramos el objetivo y la finalidad de toda existencia, el punto donde todo se vuelve simplemente uno. Cuando existe esa unidad, ¿Quién puede odiar a quién? ¿Cómo te puedo odiar cuando tú eres yo? Este es un breve vislumbre del propósito de la vida.

Así es como todo comienza y como todo termina… de lo Divino a la nada. Pero esa nada es el todo de toda existencia que está más allá de la comprensión mental del hombre. Lo llamamos nada porque no lo entendemos y aun así es todo. Es la mismísima fuerza de vida de cada átomo. El ser humano es afortunado al tener todo eso en su interior, al ser capaz de apreciarlo, hasta cierto punto, con la mente y experimentarlo con el corazón.

En la calma no sólo encontramos nuestro ser individual, sino que encontramos nuestro ser universal. Porque la extensión de cada hombre es tan vasta como la extensión del universo entero. El universo entero está dentro de cada uno. Sólo cuando la individualidad se funde en la universalidad, cruzamos la barrera del tiempo y nos volvemos ilimitados e intemporales.

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Experiencing life as an experience that exists by itself

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